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Noticias Nacionales
La transmisión del VIH por via heterosexual constituye una gran proporción de los nuevos casos de SIDA, aumentando de 3% en el 1985 a 31% en el 2003. La transmisión debido al sexo entre hombres disminuyó de 65% a 42%, mientrás que los diagnósticos de SIDA debido al uso de jeringuillas para drogas intravenosas disminuyó de 31% a 22% en el 2003. Las mujeres constituyen una gran proporción de los nuevos casos de SIDA, aumentando de 8% en 1985 a 27% en el 2003. SIDA estimado Diagnostica & los EE.UU. La población por Compite/Etnia
Cara y Nalgas, Sanándose por si solos. Muchos pacientes VIH-positivo desarrollan lipoatrofia, una condición caracterizada por perdida de peso en la cara, brazos y piernas, y lo más frustrante de la condición es que existen pocos remedios médicos para mejora. Deseando que sus cuerpos no revelen su estado medico, muchos con lipoatrofia acuden a cirugías cosméticas para rellenar mejillas y nalgas. Con nuevos avances médicos, muchos se preguntan las posibilidades de tratamiento para personas con lipoatrofia y VIH. En estudios conducidos en el Instituto Karolinska en Stockholm, resultados probaron por primera vez que nuestros cuerpos están constantemente reproduciendo nuevas células de grasa para remplazar las viejas. Con estos resultados reportados en la revista Nature, una realidad frustrante para personas con problemas de sobrepeso puede surgir como una esperanza para el estigma del tratamiento para el VIH. Esta sujeción entre varios representantes médicos da a conocer que el número de células de grasa, o adipocytes, en nuestros cuerpos es determinado a temprana edad. Investigaciones confirman que los adipocytes se expanden y contraen—llenándose al ganar peso o vaciándose al rebajar—hay muy poca evidencia que estas células se reemplazan o mueren. Por consecuente, la teoría siempre ha sido que una vez las células de grasa eran removidas o muertas eran irremplazables. Y para personas con VIH-positivo-lipoatrofia esto significa que perdida de grasa solo puede ser reemplazada por correcciones cosméticas que resultan ser caras y dolorosas. Sin embargo, nuevos datos de parte de Karolinska’s Kirsty Spalding, PhD, y sus colegas indican que las células de grasa pueden reproducirse naturalmente para si alcanzar un estado normal en el cuerpo. En el primer experimento, el equipo de Spalding tomo muestras de grasa abdominal de personas que estaban por realizarse la cirugia gastrica, o gastric bypass, y después tomaron muestras de cuando las personas perdieron peso. El numero de las células de grasa antes y después de la operación fue el mismo. Lo que cambio, y probo ser lo que se estipulo en el pasado fue el tamaño de las células de grasa. Luego, los representantes médicos condujeron experimentos en adipocytes para determinar el año de las células y el grupo de Spalding descubrió que muchas células eran más nuevas que otras. Con la ayuda del modelo aritmético, los representantes médicos reportaron un estado estable remarcable, donde 10 por ciento de nuestras células de grasa son reemplazadas cada año. Spalding y sus colegas sugirieron que reemplazos viene a la madurez de células de grasa inmaduras o de las células “stem cells” que se convirtieron en células de grasa. Grace McComsey, MD, directora de la Division Pediátrica de Enfermedades Infecciosas y Reumatología en Case Western Reserve University en Cleveland junto a un representante medico quien han estudiado VIH y la perdida de peso, piensan que el estudio Ruso es interesante. Pero piensan que es todavía muy temprano creer que sus implicaciones tendrán efecto en personas con VIH-positivo y lipoatrofia. l culpable por esta condición de lipoatrofia en personas con VIH-positivo es grupo llamado “nucleoside reverse transcriptase inhibitors” también conocidos como “thymidine analogues”, notables como el Zerit (stavudine) y el Retrovir (zidovudine). Estas drogas pueden dañar los generadores de energía llamados “mitochondria,” que se encuentran adentro de los” adipocytes” y causan que las células mueran. Es por esta razon, McComsey recomienda evitar estos medicamentos lo mas pronto posible. Para personas que ya han experimentado perdida de grasa, McComsey tiene esperanza que el estudio Ruso sea correcto. “Puede ser que se pueda regenerar parte de las células de grasa que mueren, después de remover el agente dañino,” dice McComsey. Ella comenta que si el cuerpo de un adulto esta dispuesto a mantener un cierto número de células de grasa, parar la droga que afecta la célula debe resultar en un reemplazo de los “adipocytes” que fueron perdidos. McComsey comenta que es difícil suponer estos resultados entre VIH y el Estudio Ruso, pero aun asi lo mira con buenos ojos. Si hay un punto que marca las células de grasas, ella comenta, que puede que pacientes con HIV-lipoatrofia pueden ganar la grasa que perdieron—siempre y cuando dejen tomar los medicamentos que dañan estas células. Aun así, no se sabe por cierto como se pueden manejar estas nuevas células. McComsey también se preocupa por los niños y adolescentes que sus cuerpos se acomodan a tener un numero bajo en células de grasa menor de lo normal. Aunque muchos estudios con pacientes VIH-positivo han probado ser de beneficio para la lipoatrofia, aunque el proceso de recuperación es lento. Con un ritmo de 10 por ciento al año, una persona que ha perdido la mitad de grasa en sus piernas y brazos, necesita alrededor de 8 años para recuperar la grasa total. Aun así, McComsey siente que esto es una razón para mantenerse optimismos. Ella diserta que tal vez la medicina puede llegar al punto que puedan reducir los números de células de grasa en pacientes obesos. Esto ayudaría también a obtener una manera de recuperar la perdida de células en aquellos con lipoatrofia. Ayudar a otros en la investigación que esta de por si fue creada para ayudar a la perdida de peso es una gran ironía. “Después de todo, dice McComsey, “otras enfermedades, como la hepatitis, se benefician de investigaciones del VIH todo el tiempo.”
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